domingo, 14 de mayo de 2017

solía estar construida de torres.

Quiero hablar sobre ello pero no se muy bien que decir.
Tal vez solo me estoy haciendo mayor, tal vez después de recoger todos los pedazos de los sueños que se han roto bajo mis manos, y no encontrarlos ningún sentido, me he cansado de pegar cristales con mi la saliva. Porque estoy continuamente cortándome la boca.
Desconozco el numero de tiritas que quedan dentro de la caja, desconozco cuantas mas van a hacerme falta para tapar quien sabe cuantos agujeros mas.
Empiezo a dudar quien es mas fuerte.
Después de luchar detrás de cada cosa que he querido, de apostar contra todo saltando a un vació sin red, de sujetarme a mi misma las manos con cuerdas para que no lo rompiese por accidente.
Sacrificándolo todo una y otra vez mas para perseguir aquello que realmente soñaba: viendo como se me escapaba de las manos.
Una y otra vez. Poniendo una tirita detrás de cada una.
Al principio eran pequeñas, insignificantes, corrientes. Al principio asumes y sigues porque nadie tiene tanta suerte ni tanta lucha la primera vez. Pero cada vez se va haciendo mas grande, el agujero, cada año que pasa, cada oportunidad, cada vez que ves como la gente lo va consiguiendo pero tu no. Durante años. Manteniendo siempre la alerta, la esperanza en el fondo, porque te dices y te repites después de cada fracaso que rendirse no es una opción.
¿No lo es?
Así la vida continua pasando, y un día te levantas y te das cuenta de que esa pequeña lista de cosas que no han salido bien es cada vez mas grande. Y donde antes ponías una tirita y te decías que algún día lo conseguirás, empiezas a pensar que tal vez no esta echo para ti.
Porque lo difícil, lo realmente demoledor:
es darte cuenta de que los sueños no son para todo el mundo.
Nunca pensé que luchar por aquello que quiero me haría sentir tan destrozada como rendirme. 
Y de que existe una posibilidad de que no sean para ti.
Tal vez estoy haciéndome mayor, tal vez se me han amontonado un montón de sentimientos dentro de un agujero que parece hacerse mas grande cada vez. Tal vez solo estoy cansada de tener la sensación de haber perdido. Puede que todo esto solo sea la irremediable consecución de un destino que se veía venir de lejos porque nunca me he sentido ni he sido la clase de chica capaz de hacer lograr que llueva en agosto.
Después de la lucha, y de tener que recoger los pedazos, de las tiritas, de volver a empezar dentro de la mima historia, después de las risas y las lagrimas, de las listas de deseos, y de los deseos susurrados a estrellas fugaces y velas de cumpleaños:
Crecer es tan solo aceptar la posibilidad de que exista un no.
¿Cual es el siguiente paso?