miércoles, 20 de julio de 2016
Medianoche.
"Le miraba si que se diera cuenta, a escondidas, desde la otra parte de la habitación, disimulando que en realidad casi no podía apartar la mirada. Mirarle directamente era como mirar el sol. Él era arte. No sabia mucho del arte, puesto que no era un tema que en su vida, en términos generales, le hubiese interesado, apenas se había parado a penar en que significaba este concepto. Pero ahora estaba él. Y entendía lo que muchas personas querían decir cuando decía que a veces en una habitación llena de cosas, tu mirada siempre va a dirigirse al mismo lado. Así era como se sentía. No podía apartar la mirada porque miraba la forma en la que batía sus pestañas cuando parpadeaba, las arrugas en la comisura de su boca cuando se reía, como pasaba la lengua por su labio inferior siempre que le interesaba un tema de conversación, incluso la forma en la que se le sonrojaban las mejillas cuando se reía a carcajadas. Y lo podía ver incluso con la luz apagada y saber exactamente si ese sonrojo era de vergüenza o de alegría, y ese era el problema. Que podía estar toda la puta vida mirándole, en la distancia, y sentir que entendía el arte. Que entendía como la belleza movía al mundo, como personas se dejaban ser consumidas por ellas, como se desataban guerras por un solo beso. De repente entendía como el arte lo cambiaba todo. Sentía que podría contarle uno a uno los lunares y no cansarse nunca y apreciarlos cada día como si fuera la primera vez. Como ahoga el mundo a veces, y que el único camino de huida que quería tomar sean las carreteras en su piel, para querer acabar derrapando en todas sus curvas. Y estar tan sediento de querer beberte el mundo en la caída de sus clavículas. Así que en definitiva, mirarle directamente era peligrosos, porque incrementaba progresivamente las ganas de gritarlo, de sucumbir, de dejarse ir. Y eso seria aun mas peligroso. Así que le mira de reojo, desde la otra punta de la habitación, sabiendo que en realidad no importa, nada lo hace, porque seria incapaz de parar la mirada. Y las ganas tampoco."
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